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[exo] (balance anual) (1/3)

Título: (balance anual)
Pareja: Sehun x Lu Han
Género: AU (hp!verse)
Rating: PG-13
Palabras: 18.300+
Resumen: Sehun debería entender que la vida no se trata sólo de cazar Quaffles y esquivar Bludgers. Y que el amor es casi como una Snicht.
Nota: Está semi-beteado, si eso tiene sentido. Segundo prompt que me toca con hunhan, juro que me persigue lol. Para el hp exchange de Neverland. Gracias a todas quienes me soportaron mientras lloraba♥




(balance anual)



—¡Estimados magos y hechiceras de esta honorable casa! —grita alguien con todas sus fuerzas, llamando la atención de casi todo aquel que está despierto a estas horas de la noche y reunido en la Sala Común.

Son muchos, demasiados quizás, los que acallan el zumbido alto y molesto de sus conversaciones para girarse a verlo. La mayoría son alumnos de los últimos años, que holgazanean en los sillones y se alejan de los libros de Pociones por una noche; algunos, como Park Chanyeol, se toman incluso el atrevimiento de traficar comida desde las cocinas y armar un festín en el que se dedican a asustar a los de cuarto con lo que serán los exámenes T.I.M.O. Hay algunos de los primeros años también, que se cobijan del frío y de los ruidos de la tormenta en el calorcillo de la sala común, junto al fuego.

—¡Les tengo una historia, una historia increíble que hará que se escandalicen y posiblemente le tiemblen las túnicas! ¡Así que están advertidos, más que nada ustedes, chiquitines de primero! —continúa gritando, obteniendo más silencio y más atención. Se regocija un poco, se debe sentir bien. Algunos incluso tiemblan con anticipación, pero ninguno se levanta. Oh, bueno, él ha avisado—. Es la historia perfecta, ¡perfecta para noches de tormenta como ésta! Y no, no hablo del Innombrable y la profecía del Niño que Vivió. Hablo de algo que pocos saben, que se calla en los pasillos, pero que a todos nos interesa… ¡¿Quién quiere saber qué sucedió el viernes pasado en el baño de prefectos?! —pregunta y, con la inmediatez que cualquiera estaría esperando, se alzan manos y se elevan voces. Es el misterio en auge de la semana, después de todo.

Un misterio que debería mantenerse como tal.

Sus músculos se ponen rígidos de repente. No debe ser nada, se convence, no puede saber lo que…

Un sonrisa ladina, sabihonda, se crea en el rostro de la persona que está parada encima de una de las mesas y parece dirigirse hacia él.

—Fue algo que nadie imaginaría. ¡Y quién lo pensaría, viniendo de nuestro Capitán del Equipo de Quidditch y de nuestro cazador estrella! —Por Merlín, no. No, no, no, piensa. Algunas personas empiezan a darse vuelta, curiosas, y él considera que ya no hay posibilidad de esconderse detrás de alguien o en su habitación. Las gotas de lluvia arremeten contra las ventanas de la torre y un par de truenos resuenan por encima del nuevo murmullo de la sala común—. ¡Nadie! ¡A que ninguno, ni McGonnagall pensaría algo así de nuestro prefecto Lu Han! Aunque de Oh Sehun…

Se oyen un ruido fuerte tras un repentino haz de luz y todas las miradas se convierten en una mezcla de perplejidad, interés y confusión.

*

Cuando Oh Sehun recibió su carta de aceptación a la Escuela de Magia y Hechicería Hogwarts, no fue una sorpresa. Era lo esperado. Finalmente aprendería a controlar la sensación burbujeante que a veces sentía viajar por debajo de su dermis, que le hacía cosquillas y a veces era la responsable de al menos la mitad de los regaños que recibía de sus padres.

Cuando fue seleccionado para la casa de Gryfindor, tampoco fue una sorpresa. Después de todo, su madre también había pertenecido allí. Había crecido con historias sobre las escaleras cambiantes, el Bosque Prohibido y el Gran Salón. También de la Torre de Gryffindor, de la mazmorra de Hufflepuff y del campo de Quidditch en el que su padre había jugado tantos partidos como Golpeador.

Oh Sehun se había criado entre hechizos y objetos mágicos. Ya a los nueve años había paseado decenas de veces por el Callejón Diagon y le había dado toda una vuelta a su patio trasero en la escoba voladora de su padre. Así que si bien pisar Hogwarts seguía siendo algo emocionante, no había mucho que le produjera gran sorpresa.

No fue así para el chico que se sentó a su lado en la mesa de Gryffindor y con quien acabó compartiendo dormitorio. Kim Jongin solo sabía lo que su hermano, el chico de segundo que lo recibió en la mesa con brazos abiertos y un grito de júbilo, le había contado. Era hijo de muggles y eso se notaba a metros de distancia. Hallaba todo completamente novedoso y era completamente ignorante al caos en el que el mundo mágico que se había originado un par de años atrás gracias al Innombrable.

Esa primera mañana como alumnos de Hogwarts, en que Jongin le preguntó qué eran esos aros gigantes que se veían a la lejanía dentro de lo que parecía un estadio y él le explicó con un poco de molestia pero más de emoción lo que era el Quidditch, Sehun no imaginó que se harían mejores amigos.


*


En segundo año, con una bufanda escarlata y dorada que le ocultaba la mitad del rostro y hacía resaltar su piel naturalmente dorada, eternamente besada por el sol, Jongin le preguntó qué se sentiría cazar una Quaffle entre los enemigos y anotar puntos.

Habían estado haciendo audiciones esos días para los pocos puestos que los alumnos graduados habían dejado libres. El hermano de Jongin, Kim Jongdae, había logrado entrar al equipo, por lo que ahora ir a los partidos y a una que otra práctica era una obligación. Tampoco que les molestara; como casi todos los magos, se habían enamorado del Quidditch.

Sin nada que le impidiera temblar ante el viento fresco de fines de otoño, Sehun le preguntó, en cambio, qué se sentiría ser golpeado con una Bludger.


*


Recién en tercer año decidieron presentarse en las audiciones de la nueva temporada. Habían quedado unos cuantos puestos libres y ambos se sentían confiados con sus habilidades con la escoba. A veces practicaban entre ellos en el dormitorio, volando por entre los postes de la cama y lanzándose objetos que debían atrapar antes de que rompieran alguna ventana; hacían grandes alborotos y lograban que los prefectos les llamaran la atención.

Varios alumnos hicieron las pruebas, aunque menos de los que ellos se había esperado. Los probaron en varias posiciones. Como guardianes, golpeadores, cazadores. Tuvieron que evitar las Bludgers que golpeaba hacia ellos Jongdae e intentar sobrepasar al guardián actual, Lu Han. Demostraron cómo golpeaban con los bates e hicieron una muy pobre actuación al defender los aros de los cazadores.

Tenían más nervios que esperanzas, pero lo ocultaron un poco con bromas. Jongin le decía que quién querría un palo de escoba encima de otra escoba, y él le contestaba que de qué servía un cerebro de Snicht en una cabeza de Quaffle. Burlas pesadas para los demás, pequeños hechizos que los unían como amigos.

Sehun vio la sonrisa cómplice que Jongdae le dirigió a su hermano antes del anuncio de los nuevos integrantes del equipo de Gryffindor, y pensó ya está, lo ha logrado. Jongin respiró profundamente a su lado, más aliviado, y él se dijo a sí mismo que eso era genial. Después de todo, Jongin no sólo se había enamorado del Quidditch en esos tres años como Sehun lo había estado toda su vida, también era muy grácil y capaz.

Se lo merecía. Jongin se lo merecía, se dijo y no quiso pensar en que también lo merecía él.

—Queremos felicitarlos a todos por presentarse con tan buena predisposición y aptitudes —exclamó el capitán, un chico alto de apariencia severa. Era el Buscador del equipo, y como si no pudiera desprenderse de su posición, miraba para todos lados, con agilidad y perspicacia—. Es una lástima que no haya muchas posiciones libres y no podamos aceptarlos a todos. Este año tenemos un sólo par de vacantes. ¡Felicidades a Kim Jongin y a Oh Sehun, nuestro nuevo golpeador y nuestro nuevo cazador, respectivamente!

El aplauso no fue efusivo.


*


Esa noche Jongdae reunió al nuevo equipo para celebrar con cerveza de mantequilla que había comprado en su última visita a Hogsmeade. Invitó también a algunos de sus amigos porque, según él, Byun Baekhyun era terriblemente fastidioso si no era el alma de la fiesta y Park Chanyeol era amigo de los elfos de la cocina. Sehun ya los conocía, por lo que sabía que realmente aliviarían el ambiente hasta hacer que todos se diviertan con mayor rapidez.

Jongin se mantuvo la mayor parte de la velada junto a su hermano, riendo y golpeando pequeñas bolas con sus bates. No le dirigió ni una broma en toda la noche.

—Eh, no te lo tomes a pecho —le dijo en un momento Chanyeol antes de rodearle con el brazo los hombros y apoyar su largo cuerpo en él—. Jongdae me contó que muchos se presentaron para cazador. ¿Conoces a Lu Han, por ejemplo? ¿Carita pequeña, medio de niña, que está tomando cerveza como si mañana no tuviese Pociones a primera hora?

—El guardián.

—Exacto. Se presentó para cazador cuando ingresó en el equipo y este año volvió a presentarse para esa posición. Todos creían que este año lo conseguiría.

—¿Pero? —cuestionó, un poco interesado—. ¿No era bueno?

—¡Todo lo contrario! —exclamó Baekhyun, quien no sólo se entrometió en la conversación, sino que también se apoyó sobre el costado de Chanyeol. Los hombros de Sehun se volvieron pesados—. Nadie era buen defensor. Al final, aceptó quedarse con su posición.

Sehun se fijó en Lu Han. Sus ojos eran grandes y parecían inocentes. Sin embargo, tenían una emoción oculta que los opacaba, que se parecía al hastío pero que no lo era realmente, y que se oponían a la sonrisa que mostraba entre sorbo y sorbo de cerveza de mantequilla.


*


A veces se preguntaba si Jongin y Lu Han se lo resentían. Su amigo al menos parecía habérselo tomado bien, practicando con su hermano cada semana y colgándosele de sus hombros mientras caminaban fuera del estadio o cuando se dirigían a Hogsmeade. Lu Han era de quinto, un nuevo prefecto y preocupado por sus T.I.M.O., así que no coincidían mucho y hablaban menos. Casi siempre durante las prácticas o cuando coincidían en los pasillos.

Ninguno le dijo nada. Él tampoco preguntó.

Recién en su tercer partido, contra Slytherin, Sehun fue herido. Una Bludger salió de la nada, embistió contra su cabeza y todo se volvió negro. Más oscuro de lo que jamás hubiese imaginado.
Despertó en la sala de enfermería, horas más tarde, con la mitad del equipo a su alrededor con miradas preocupadas pero la alegría de haberle ganado a su contrincante más odiado.

—Perdón por no haber podido desviar la bola a tiempo —le susurró Jongin a la noche, cuando el dormitorio estaba sumido en un silencio reconfortante y la pena resaltaba en cada una de sus palabras. Se había acostado a su lado para verificar cómo estaba y le miraba con ojos brillantes—. Luhan logró agarrarte antes de que te cayeras doscientos metros y se las apañó para no perder la Quaffle y anotar igual diez puntos. Fue bastante asombroso.


*


—¿Te sientes mejor?

—Sí. Gracias —contestó, medio sincero, medio forzado.

—No hay de qué.

Lu Han le sonrió antes de marcharse con su grupo de amigos. Lu Han era de los que daban esa impresión: demasiado bueno, demasiado lindo, demasiado amigable. También demasiado valiente, demasiado talentoso, demasiado justo si lo que la gente decía en la sala común, en los pasillos y en los entrenamientos era cierto.

Lu Han parecía demasiado.

Sehun no sabía si estar receloso.


*


Al finalizar tercero, Jongin le confesó que soñaba con jugar profesionalmente. Sentir el viento apalear su rostro y agitar su túnica mientras él volaba con la Quaffle en la mano por todo el estadio, mientras la multitud mágica vitoreaba su nombre.

—Podríamos jugar juntos —le dijo con una sonrisa soñadora en la cara—. Quién sabe, quizás seamos ambos Cazadores. O quizás yo sea nuevamente tu Golpeador.

Cuando le sugirió que podrían acabar como aburridos oficinistas del Ministerio de Magia, Jongin se negó. Entonces le confesó algo que le era más profundo que un sueño: un miedo. El de no ser bueno, el de nunca serlo. Ser un mago que casi no sabe controlar la magia, un Golpeador demasiado suave, un Cazador inservible. O peor, un humano mediocre.

—Venga, todo estará bien.

—¿Cómo lo sabes? Ambos hemos desaprobado Adivinación.

Al finalizar tercero, Sehun hizo un balance del año por sugerencia del director. Agarró una Quaffle, fue golpeado por una Bludger, perdió la Copa de las Casas.

No estaba seguro de si el resultado era el deseado.


*


Cuarto año le llegó con una tortuosa lentitud. Entrenar solo no era divertido y las vacaciones en la mágica China le supieron a más a una histórica tortura china, visitando tumbas de magos ancestrales que llevaban miles de años siendo polvo. Todo era mortalmente aburrido, sin los paseos por la orilla del lago, sin hacer rabiar a Peeves el poltergeist, sin practicar tirar al aro e intentar eludir a Lu Han, sin Jongin. Sin clases, incluso.

Nunca creyó ponerse tan contento de pararse en el Andén 9 ¾ y mirar alrededor hasta que llegara el tren.

Chanyeol le saludó a los lejos con emoción, como si fueran grandes amigos. Quizás lo eran, sólo que Sehun nunca estaba seguro de sus sentimientos ni de sus relaciones. Había unas pocas excepciones. Una de ellas se subía a un vagón varios metros más adelante y, antes de desaparecer dentro, se giró en su dirección. Lu Han le dedicó una sonrisa y Sehun se tensó ligeramente.
Reconoció a Jongin en uno de los vagones cuando éste gritó su nombre con una gran dosis de alegría en su voz que sonaba rara. Durante el transcurso del viaje notó lo que poco a poco lo iba perturbando.

Jongin hablaba de sus vacaciones con Jongdae, metiéndose en pubs y piscinas públicas, escuchando Queen y Radiohead y tomando clases de danza jazz, o algo así. Ese año prometía volverse más responsable y estudiar más, e intentar ser un mejor Golpeador. No sólo eso. Sus facciones se estaban volviendo más angulosas y su sonrisa más grande y brillante.

Jongin había crecido. Estaba cambiando.

¿Y él?


*


—¿Estás preparado para esta temporada? —cuestionó Baekhyun mientras se sentaba a su lado y se reclinaba sobre sus hombros en plena sala común. Era un poco más pequeño que él de complexión, pero solía ser tan ruidoso que realmente no se notaba. No había pasado ni un mes desde que iniciaron las clases, pero si Baekhyun tenía los mismos horarios de los que se había estado quejando Jongdae, ya se estaba saltando una clase.

—Sí.

—Más te vale, mira que confiamos en ti. Jongdae y Jongin estuvieron preparando estrategias y entrenando durante las vacaciones, entre las clases de no sé que cosa. Agh, no sé cómo podemos ser amigos de esos dos. Mira que estudiar en verano —bufó y si la sorpresa logró hacerse ver en la expresión de Sehun, no la comentó—. Estate listo, chico maravilla —le exigió con un guiño que hacía notar su personalidad traviesa y le golpeó en el hombro antes de alejarse—; tenemos planeado traficar mucha cerveza y dulces para festejar.


*


Las primeras prácticas fueron algo duras. Lu Han no flaqueaba ni un segundo en su defensa, él estaba un poco fuera de tono y el otro cazador parecía negado a pasarle la Quaffle. Al menos Jongdae y Jongin sobrevolaban el estadio, golpeándose la Bludger el uno al otro y hacia objetivos móviles para luego desviarlas a tiempo con otro golpe.

—Mejora tu juego —le advirtió Lu Han—. No querrás acabar nuevamente en la enfermería. Además, este año queremos ganar.

Sehun frunció el ceño y le dio la razón de mala gana. Se despidió con la escoba al hombro y una sensación molesta reverberando en su estómago. No era amargura, pero tampoco estaba tan distante de ella.

—¿Practicas conmigo mañana? ¿Después del almuerzo? —le preguntó a su amigo esa tarde, en la biblioteca.

Jongin alzó su mirada adormilada desde el libro.

—¿A esa hora no tenemos Estudios Muggle? —cuestionó pensativo. Aún no se aprendía los horarios de ese año—. No quiero llegar tarde.

—¿Por qué siquiera tomamos esa clase? —gruñó y se dejó caer sobre la mesa. Los libros descansaban a un lado de su nariz, cerrados y con una ligerísima capa de polvo.

—Porque es la única en la que sé que me puedo eximir, incluso sacar buenas notas, sin tener que estudiar tanto —farfulló con sueño en su mirada pero fastidio en su voz.

Él se revolvió sobre su asiento, un poco incómodo.

Jongin acabó accediendo a practicar con él el fin de semana.


*


—A veces el optimismo de mi hermano me pone de los nervios, otras se lo envidio —le contó Jongin con la respiración pesada, mientras descendían con parsimonia en sus escobas voladoras tras una de sus tantas prácticas de fin de semana—. Es como un rayito de sol directo a los ojos: lo que necesito en el momento o algo muy molesto.

—No sé si es una buena comparación —rió Sehun.

—Lo es. Ya me ha repetido al menos unas cien veces que este año seguro que ganaremos la Copa. Y que aprobará sus T.I.M.O., y que yo haré lo mismo con mis exámenes. Solo se necesita esfuerzo —repitió, incluso imitando un poco la voz más aguda de Jongdae. Chasqueó la lengua. Como si este año Jongin no lo hubiese estado transcurriendo entre dos estados: esforzándose al máximo y durmiéndose en clases. Observarlo así lo hacía sentirse un poco culpable, de hecho.

El pasto a sus pies estaba crujiente y húmedo tras la llovizna de esa tarde. La brisa nocturna se estaba volviendo cada vez más gélida a medida que avanzaba noviembre, haciéndolos temblar un poco bajo sus pesadas túnicas escarlatas y sus abrigos.

—Es posible que me consiga un tutor —dijo Jongin, tan pensativo como desganado. Luego se encogió de hombros, como si sopesar la posibilidad fuera fastidioso. Después de años de amistad, Sehun estaba seguro de que lo haría—. ¿Sabes? Si lo que quieres es mejorar como cazador, quizás deberías pedirle a un verdadero guardián que te ayude. No creo que Lu Han tenga problemas.

Esta vez fue Sehun quien se hundió de hombros.

—Tú no eres nada malo. Me lo has puesto difícil últimamente. Atrapas casi todo.

—Diría que soy grandioso, simplemente. En cualquier posición —rió Jongin—. Fueron las clases de danza jazz.


*


Hacia el final de su cuarto año, tras el último partido de la temporada, Baekhyun volvió a colgársele de los hombros. Tenía ese brillo travieso en los ojos que le recordaba a Peeves el poltergeist, pero que no era tan maligno. Aun así, no cabía duda del porqué esos dos tenían una relación que ni de cerca se podía llamar amistad, pero era la más parecida a una que cualquiera hubiese tenido con el poltergeist hasta el momento.

—Este año ganamos la Copa —anunció como si Sehun no lo supiera ya. Delante suyo se sentó Chanyeol con una cerveza en la mano. Tenía la mirada un poco desenfocada, pero mantenía su habitual sonrisa enorme. Cada vez que el equipo celebraba, esos dos eran de los que siempre acababan siendo invitados. No era de extrañar; ambos se volvían en serio el alma de la fiesta—. Incluso hemos ganado sin haber atrapado la Snicht.

—Lo has hecho bien —lo felicitó Chanyeol con su sonrisa enorme y blanca. Era imposible no sentirse bien alrededor de él cuando se superaban los primeros momentos incómodos—. Todos lo hicieron, de hecho.

—Creo que Chanyeol se enamoró de Jongin, incluso —se burló Baekhyun.

Chanyeol negó frenéticamente con la cabeza y le miró cono ojos bien abiertos, como implorándole que le creyera.

—Solo de su forma de jugar —aseguró—. Golpeador es una posición interesante y creo que Jongin la juega muy bien.

—¡Ey, ¿y yo qué?! —exclamó Jongdae, que se acercó con su aura risueña pero fingiendo molestia y se tiró encima de Chanyeol—. ¿Estás diciendo que en comparación, yo apesto contra mi hermanito? —cuestionó. No sonaba amenazante, ni siquiera muy ofendido. Sin embargo, Chanyeol volvió a negar frenéticamente con la cabeza. Como reprimenda, Jongdae le robó la cerveza de mantequilla.

Quienes los miraban dejaron escapar algunas risas, Baekhyun unas carcajadas. Un poco más allá detrás de su hermano y cerca de Lu Han, Jongin solo sonreía suavemente.

—Es una lástima que el equipo no continúe —suspiró Baekhyun momentos más tarde, cuando las risas se habían calmado y las conversaciones habían vuelto a su murmullo habitual.

—¿A qué te refieres? —preguntó Sehun.

Baekhyun lo contempló por un segundo con un atisbo de pedantería, como si él supiera algo que nadie más conociese o como si Sehun fuera de lleno idiota.

—A que se gradúan varios integrantes del equipo. El año que viene habrá un nuevo capitán y tendrá que lidiar con pruebas y nuevos miembros y quizás algunos reordenamientos —explicó. Su mirada se enfocó rápidamente en otro punto de la sala, mas Sehun no logró vislumbrar dónde, o quién—. Será como empezar todo de nuevo.

—Hablas como si supieras quién va a ser —murmuró.

El otro le sonrió con insolencia pura.

—Tengo mis contactos.


*


Cuarto año se pasó demasiado rápido para Sehun. Por momentos le parecía que sólo había sido ayer cuando había entrando nuevamente al Gran salón, para comer las delicias que preparaban los elfos en la cena de bienvenida. “Todo lo bueno va rapidísimo, parece escaparse de uno, a la velocidad de una Snicht”, les dijo el capitán, al momento de despedirse de todos los integrantes del Equipo de Quidditch de Gryffindor. Parecía orgulloso de sus logros y, por lo tanto, reacio a irse. Sehun se dio cuenta de que lo extrañaría, no sólo porque, como bien le había dicho Baekhyun, asumiría un nuevo capitán y algunas cosas cambiarían, también porque le había tomado algo de cariño.

—¿Qué se sentirá atrapar una Snicht? ¿Será como si el tiempo se detuviese o todo fuera aún más rápido? —le preguntó Jongin en un susurro a su oído.

Sehun pensó en hacer un balance también ese año. Desistió porque sin reparar en detalles, ya sabía que había sido positivo.

Cazó muchas Quaffles y anotó montones de puntos. Ganó la Copa de las Casas. No fue golpeado por ninguna Bludger. Y, sin embargo, siempre la sintió cercana, como un zumbido acercándose más y más a su cabeza.

Tampoco atrapó una Snicht, o lo que fuera que eso se sintiera.


*


Las vacaciones volvieron a asemejarse a una tortura para Sehun. Egipto fue otro recorrido por tumbas mágicas y milenarias, sólo que plagado de calor y arena. Únicamente las cartas que su lechuza llevaba y traía lo salvaron del tedio. Ni él ni Jongin eran buenos escribiendo, pero al menos pasaban el rato. A veces hasta recibía cartas de Chanyeol y Jongdae.

—¿Has recibido tu carta de prefecto? —preguntó Jongin tras saludarlo con un abrazo fuerte y largo. El Andén 9 ¾ empezaba a bullir de gente a su alrededor y el ruido de las conversaciones, los nombres de hechizos y las chipas de cientos de varitas eran en cierta forma muy reconfortantes—. Yo tampoco —rió y continuó abrazándolo con un solo brazo.

Sehun se fijó en su propio reflejo en la ventana del tren. Había crecido durante el verano; había perdido un poco de la redondez infantil en su rostro y se había hecho más alto. Sin embargo, seguía pareciendo un palo de escoba junto a Jongin. Éste también había crecido unos centímetros, aunque ahora estaban más equiparados en altura, y su rostro se había vuelto aún más anguloso. También parecía tener el cuerpo más tonificado bajo la tela ligera de su túnica y su piel se veía aún más besada por el sol.

Era casi como si nada hubiera cambiado.

—Como si alguno de nosotros fuera capaz de recibirla —rió Jongdae. Se acercó con alguien bajo su brazo, casi arrastrándolo, y con una sonrisa enorme. Lu Han se removió un poco para intentar zafarse de su agarre y los saludó con un pequeño pero notorio asentimiento, acompañado de una igualmente notoria sonrisa, pero más cordial—. ¿Pero adivinen quién sí recibe ese tipo de anuncios por cartas? —preguntó, aunque no les dio tiempo a contestar—. ¡Muchachos, saluden a nuestro nuevo capitán! —exclamó y volvió a abrazar los hombros de Lu Han. Este los miró con sus ojos redondos bien abiertos en sorpresa y vergüenza—. No solo es prefecto, ¡también será el encargado de liderarnos hacia la victoria de este año!

—Felicidades —dijo Jongin con sinceridad en su voz; fuerte y claro, como si estuviera hablando por los dos—. Lo harás genial.

La expresión expectante de Lu Han se derritió en una bonita sonrisa agradecimiento.

Sehun no se sintió el destinatario de ella.


*


Por orden de Lu Han, todos los del equipo volvieron a dar las pruebas junto a los nuevos aspirantes la segunda semana de clases. Hubo quejas, pero supo cómo calmarlas. Tenían que practicar lo antes posible para crear nuevamente un sentimiento de grupo, para estar listos cuanto antes y para después no atarearse entre entrenamientos y estudios para los exámenes. El cuerpo de Jongin se tensó un poco a su lado, luego se relajó con algo que se asemejaba al alivio, pero no lo era. Intentó fijarse en su mirada. Sólo halló esperanza y pavor.

—¿Se dan cuenta de que podrían cambiarlos de posición? ¿O quedar fuera del equipo? —cuestionó Chanyeol mientras se pasaba su escoba de una mano a la otra, constantemente. Era la primera vez que se presentaba a una prueba y su eterna falsa confianza en sí mismo rivalizaba con sus verdaderos nervios. Hablaba con mayor velocidad y sus ojos se abrían más, su risa era aún más fuerte y sus ojos parecían tener un tic cada vez que Lu Han llamaba a otro aspirante. Aunque, de hecho, Chanyeol no había estado mal por lo que había podido entrever. Sehun frunció el ceño—. No es que realmente les vaya a pasar a ustedes, llevan años en el equipo y son casi sus estrellas…

—Más te vale, Yeol —dijo Jongdae y le pinchó sin mucha fuerza en las costillas con el palo de su escoba—, que si no, ya verás quien ostentará a fin de años el récord de mayor cantidad de golpes de Bludgers.

—Lo sabemos —puntualizó Jongin con un bufido. Sehun dudó por un segundo si acaso no era lo que esperaban.


*


Al día siguiente, cuando salieron de una soporífera clase de Estudios Muggle, se toparon con Lu Han en el umbral de la puerta. Se veía animado y ansioso y recargaba su peso contra la pared para aparentar lo contrario, hasta que los vio. Sonrió con amabilidad, como siempre le había visto hacer, y se llevó a Jongin aparte, “Sólo por un momento”.

Al otro lado del pasillo, con el sol haciendo brillar su cabello rubio y su piel blanca, Lu Han explicaba algo con velocidad y en voz reservada. De vez en cuando, un rayo de sol se filtraba más allá de su pelo e iluminaba sus facciones delicadas. Entonces Sehun notó que, en realidad, su expresión era de inquietud. La misma que se vio reflejada en el rostro de su amigo, aunque opacada por un agudo titubeo.

Al final, Jongin movió su cabeza en algún tipo de afirmación vacilante y Lu Han le dio un abrazo rápido pero significativo.

No hablaron por mucho tiempo, sin embargo Sehun se preguntó cuánto era la duración de “Sólo un momento”.


*


—¿De qué hablaban? —le preguntó en un murmullo durante la clase de Pociones.

—Nada importante —contestó Jongin, sin mirarlo a la cara. Estaba demasiado ocupado leyendo la receta del libro como para fijarse en su ceño fruncido. Sehun chasqueó la lengua, como única demostración de su incredulidad. Nadie te alejaba de tus amigos sólo para hablar del tiempo—. Pásame las ancas de ranas.

Se las alcanzó desganado, frustrado ante la actitud de Jongin. Su amistad se basaba en chistes tontos, sueños compartidos y silencios confortables; no evasivas evidentes. No obstante, allí estaba Jongin, eludiendo su mirada e inclinándose de más sobre la caldero. La mezcla azulada se volvió negra azabache en lugar de borgoña y comenzó a burbujear cada vez más seguido hasta rebullir y salpicar sus caras.

Más tarde, mientras intentaban quitarse el líquido espeso de su piel en el baño, Jongin farfulló algo que Sehun casi no oyó.

—Si digo que sí, él podría al menos ayudarme a pasar mis T.I.M.O…


*


Se sucedieron un par de días hasta que fueron llamados a ir al estadio de Quidditch. Iba a ser su primer entrenamiento oficial como equipo y Sehun se encontró a sí mismo parado encima del césped crujiente de fines de verano, con la escoba a sus pies y sin idea de quiénes serían sus compañeros. Jongin y Jongdae al menos continuaban allí, ya que se lanzaban de forma casi distraída una Quaffle y cada tanto parecían hablarse por lo bajo o con miradas. Había unas cuantas caras nuevas, entre ellas Chanyeol, que continuaba portando sus nervios, ahora sublevados a su confianza.

Unos minutos más tarde, llegó Lu Han al fin, portando su sonrisa habitual, la amable que encandilaba a la mayoría de las personas. Sehun no conocía a nadie que realmente odiara a Lu Han y los integrantes de la casa de Slytherin realmente no contaban porque él podía jurar que hasta ellos no lo detestaban. Y es que no era nada sencillo que Lu Han cayera mal si siempre tenía una sonrisa amigable, bromas inofensivas y el aspecto de una persona que parecía más un niño pequeño, uno que jamás haría daño.

Lu Han parecía un gran combo de virtudes y eso, para Sehun, era su mayor defecto.

Simplemente algo no parecía bien.

Y en todos esos años que se conocían nunca habían hablado lo suficiente como para descubrir qué podía ser. El muchacho era reservado y él no era dado a iniciar conversaciones.

—Me alegro mucho de que todos hayan venido —inició Lu Han, dando un vistazo rápido a todos los rostros. Se balanceó por unos segundos en sus propios pies y bajó la mirada antes de tomar aire y continuar hablando. No le gustaba ser el centro de atención, al parecer—. Nosotros somos el nuevo equipo. Antes de leer las posiciones y empezar las prácticas, déjenme decirles que estoy conforme con todos ustedes y sus desempeños en las pruebas. Espero que nos volvamos un equipo unido, poderoso, que sume todas y cada una de esas fortalezas. Que con un buen trabajo en equipo, las hagamos crecer. Ganaremos, con seguridad —aseveró. Luego hizo una mueca, como si temiera haber sido muy cursi—. Ahora bien, hay algunos cambios de posiciones —anunció y quizás Sehun debería haber sospechado, pero la verdad es que no lo hizo. Estaba impaciente, con su mente urgiéndole a jugar, y Lu Han estaba siendo insólitamente locuaz—. Primero, el Guardián: Zhang Yixing.

Hubo expresiones de sorpresa y aplausos cortos. El chico en cuestión hizo una pequeña reverencia con la cabeza e hizo caso omiso al “¿Pero y Lu Han…?” de Chanyeol.

—También tenemos un nuevo Buscador —prosiguió—: Kim Jongin.

La ronda de aplausos fue aún más escueta y la Quaffle se cayó de las manos de Jongin cuando él también asintió con la cabeza.


*


Con el cuerpo tenso y el ceño fruncido, se acercó a Lu Han. La expresión de Jongin no había sido de abatimiento, pero sí de algo similar a la rendición y a él le había sentado mal, muy mal. Su amigo no era así, era dedicado y apasionado con lo que le gustaba. Y era doloroso de ver cómo lo que más le entusiasmaba era lo que en esos momentos le decepcionaba. No quería imaginar entonces cómo Jongin se sentía.

—Lu Han —le llamó y por un segundo pensó que le sería imposible alguna vez llamarlo “capitán” —, ¿se puede cambiar alguna posición?

—Ya están todas designadas —contestó con los ojos bien abiertos, como si la idea lo hubiese sorprendido—. Pensé que te gustaba ser cazador, Sehun.

—Me gusta, pero, es por alguien más que quiere serlo.

—Te entiendo, pero ya están todas las posiciones ocupadas —reiteró.

—No, no entiendes —contrarrestó con brusquedad—. Él siempre quiso ser cazador, desde…

—Sí, sí entiendo —le interrumpió Lu Han con voz suave, sin mayor rudeza que el haberlo interrumpido. Eso puso de los nervios a Sehun—. Pero, como dije, no puedo…

—¡Claro que puedes! ¡Eres el capitán! —rugió Sehun, llamando la atención de los demás integrantes del equipo, que ralentizaban sus escobas para avistar la situación—. ¡Puedes hacer lo que quieras!

—Y como tal, me han pedido que haga de nuestro equipo el ganador, ¿no? —cuestionó con seriedad—. Pues eso hago. Sí, podría cambiarlas, pero no voy a hacerlo.
Sehun arrugó los labios, enfadado.

—¿Por qué, eh? ¿Por qué hacerlo jugar de algo que no quiere? Ya ha sido dos años Golpeador y ahora Buscador. Nunca lo que quería.

—Así que hablabas de Jongin —afirmó Lu Han, aunque por su expresión ya lo intuía—. Él tiene las mejores aptitudes para Buscador.

—¿Y qué? ¡A este paso, deberá esperar una vida para cumplir su sueño!

—No, ¡solo hasta que me gradúe! —respondió Lu Han, alzando finalmente la voz. Esa fue la principal razón para que sus compañeros se acercaran.

La exclamación entró fuerte y clara en los oídos de Sehun y se asentó como una vaina de Snargaluff en su cerebro. Lu Han respiraba con mayor frecuencia y su rostro habitualmente bonito tenía el ceño profundamente fruncido, de modo que se arrugaba toda su frente. Sehun imaginó que él se vería igual, mas lo obvió, porque las espinas de las vainas estaban pinchando con fuerza y era más divertido, más satisfactorio, pensar que Lu Han parecía un maldito elfo.

—¿Entonces es eso? ¿Tratar de aprovechar tu última oportunidad? ¿Hacerte a ti mismo un Cazador y dejar a quienes tienen talento en otras posiciones? —escupió.

El silencio se hizo profundo, cortante, aunque no duró mucho. Fue muy corto, de hecho. Roto por el rasgar de las escobas voladoras en el aire, los roces de tela y una que otra exclamación de sorpresa.

El rostro de Lu Han ya no poseía disgusto, sino que contenía pura rabia cuando, con una velocidad inesperada, agarró a Sehun del cuello de la túnica y lo apuntó con su varita. Había chispas amarillas en la punta de la varita de caoba, que se disparaban y ardían contra su ropa. Por primera vez en lo que lo conocía, Sehun se preguntó cómo sería Lu Han en un combate mágico.

Cuando él estiró su mano para buscar su propia varita, llegaron sus compañeros para separarlos. Primero Jongin, que se interpuso entre ambos y alejó la varita de Lu Han. Luego lo hizo Yixing, que arrastró un pasos hacia atrás a Sehun.

Tras un par de respiraciones profundas, el anuncio fue claro.

—Se acaba la práctica por hoy.

Apenas habían empezado.



*


Pasaron dos días antes de que Sehun volviera a dirigirle palabra a Lu Han. Fue recién al inicio de la siguiente práctica, cuando era imposible no encontrarse. Había evadido estar en el mismo lugar durante los momentos libres, lo que no fue difícil en un sitio tan grande como Hogwarts, pero no fue la responsabilidad de asistir a las prácticas lo que le acabó ganando terreno, sino el peso de las voces ajenas.

—Deberías disculparte con Lu Han —le dijo Jongin tras el desayuno. De nuevo. Ya le había dicho lo mismo dos noches atrás, cuando salían de los vestuarios. Se habían refregado hasta hacer desaparecer toda la tierra, mas no la rabia—. Él no se lo merece.

—¿El qué? —cuestionó, sin ánimos de tener esa conversación.

—Lo que le dijiste. O lo que no le dijiste —respondió su amigo mientras se masajeaba de forma distraída el cuello—. Lo que sugeriste, vamos. No fuimos, yo no fui, a oscuras por completo. Él me lo preguntó antes unas cinco veces y yo accedí.

—Ah.

—Si te disculpas con él es como si te disculparas conmigo —determinó con aspereza. El silencio que les siguió no fue largo ni confortable. Tantos años de amistad habían logrado que Jongin notara cuando Sehun no le entendía, así que con un sonido gutural de exasperación, se explicó—. No tenías que “defenderme”. No soy una maldita damisela en peligro ni de la que se aprovechan. Sé velar por mí mismo.

La voz le salió un poco tirante cuando finalmente pidió perdón. Lu han le sonrió como hacía habitualmente; con suavidad, con cordialidad, con obligación. Y le dijo que todo estaba bien, con voz quizás demasiado clara.

Jongin los contempló desde lejos y asintió con la cabeza. Sehun se encogió de hombros y se subió a su escoba para empezar a entrenar. Él creía que estaba siendo un buen amigo.

Volvió a sentir cómo la Bludger zumbaba, como si pasara realmente cerca de su oído.


*


En algún momento del año, Baekhyun se volvió más cercano a ellos. Era la desgracia de que sus dos mejores amigos estuvieran en el equipo de Quidditch, les había dicho. Así que se volvió un permanente invitado a las reuniones del equipo, un espectador de las prácticas y un consejero no requerido.

—Deberías jugar así de agresivo contra los que no visten rojo y dorado —le indicó un día, cuando el firmamento se estaba oscureciendo y ellos dejaban atrás el olor a césped húmedo y transpiración del estadio por el de musgo y madera chamuscada de la entrada al colegio—. Quizás contra alguno que, no sé, ¿use verde y plata y tenga cara de serpiente?

Sin embargo, tampoco lo encontraba detestable. El chico era en serio divertido y se preocupaba a su manera por ellos. Les contaba historias hilarantes de cómo, con la ayuda casi inconsciente de Peeves el poltergeist, le había jugado una broma al profesor de Pociones y había salido indemne, y les alcanzaba bebidas tras los entrenamientos como si no fuera nada importante.

—Algún día inventarán chascos tan inteligentes que hasta Peeves caerá con ellos y después querrá usarlos, en lugar de solo tirar bastoncitos de caramelos a los estudiantes —comentó risueño, mientras agachaba la cabeza y evitaba proyectiles de caramelos—. Hablando de inteligencia, o falta de ella, ¿cómo están para los T.I.M.O?

Jongin gruñó sin fuerzas y dejó caer su mirada adormilada en el plato. Ni siquiera sintió cuando un bastoncito dio contra su hombro.

—Con que así están. ¿Quieren ayuda? Imagino que no se la habrán pedido a Jongdae, ¿no? Porque eso es todo lo contrario a ayuda —añadió con burla e hizo caso omiso de la exclamación dolida que su mejor amigo le dirigió—. Si quieren puedo ayudarlos con Transformaciones. Excedí las expectativas con creces el año pasado. McGonagall hasta accedió a darme clases extras para ser animago —se jactó.

Con voz tomada por el cansancio y el sueño, Jongin murmuró algo casi incomprensible. Sehun se encargó de traducirlo.

—Eso sería estupendo. Gracias.

Baekhyun asintió quedamente. Su mirada, al igual que la de Sehun, estaba fijada en el rostro de su amigo, en las bolsas oscuras que empezaban a formarse debajo de sus ojos.

—Pero es en la única materia con la que puedo ayudar —señaló con un poco de pesar—. Para las otras, se necesitará a alguien más.

Sehun se encogió de hombros. Su amigo, en cambio, señaló entre bostezos que ya tenía a alguien en mente.

—Entonces déjame ayudarte —contestó Baekhyun, con una sonrisa grande y cuadrada, que no parecía en absoluto maliciosa, pero tampoco parecía lo contrario.


*


El primer juego de Quidditch del año fue, como mínimo, memorable y no justamente porque ganaron. Fue brusco y agitado, con más decepción y abucheos a sus oídos que vítores. La lluvia golpeaba inclemente en sus rostros y, si no tenían cuidado, desestabilizaba sus escobas. Le dificultaba mucho ver alrededor y a los demás jugadores, en especial a Lu Han, que le hacía gestos y le gritaba direcciones que apenas oía. Por momentos, cuando embestía contra otros jugadores y se hacía con una Quaffle resbaladiza por la lluvia, aceptaba que en realidad no se interesaba mucho por oírle. Después de todo, tenía la Quaffle en sus manos y estaba cerca de anotar.

El partido se alargó un par de horas, con más puntos perdidos que anotados y cansancio haciendo peso en sus hombros, deshaciéndose de la adrenalina. De repente se oyó un gran estruendo que en nada se parecía a los de los truenos y el jadeo colectivo de los espectadores.

Cuando Sehun se dio vuelta, fue capaz de alcanzar a ver cómo el Buscador de Slytherin caía de su escoba tras, al parecer, colisionar contra una de las columnas de los aros de metal.

Entonces, cuando el partido se dio por finalizado y se anunció que Gryffindor había ganado, Sehun vio el cuerpo completamente tenso de Jongin, abrazado a otro aro de metal y con una mano en alto. En ella se removía la Snicht, peleando por liberarse hasta que finalmente lo logró.

Más tarde, mientras festejaban la victoria entre cervezas de mantequilla, “el partido fue desastroso” y gritos de júbilo porque habían vencido a la casa enemiga, Baekhyun le contó que fue Jongin quien empujó al otro Buscador hacia la columna.

—¿Y? ¿Cómo se siente atrapar la Snicht? —le preguntó a su amigo en cuanto pudieron escaparse escaleras arriba, hacia sus dormitorios, con todas las cervezas de mantequilla que pudieron esconder bajo sus túnicas.

Jongin se encogió de hombros, con expresión hosca.

—Solo pensaba en que este sangre sucia debía patearle el trasero.


*


Por alguna razón que desconocía, Sehun no se sorprendió cuando Jongin confesó que la persona en quien había pensado como tutor era nadie menos que Lu Han. “Un prefecto”, asintió Baekhyun con aprobación, como si fuera razón suficiente. Como si él pudiera explicar mejor que el mismo Baekhyun, que se había pasado la mano por el cabello numerosas veces mientras había repetido otra vez, y ya con urgencia, el procedimiento para transformar una taza en un sapo.

A la noche, Baekhyun volvió a acercárseles con Lu Han bajo su brazo.

—Estudiantes de T.I.M.O, los esperamos este sábado en la biblioteca, para una clase súper didáctica e intensiva de Transformaciones y Encantamientos —anunció Baekhyun con fuerza mientras se apoyaba, y obligaba a Lu Han a apoyarse, contra la mesa en la que Sehun y Jongin jugaban juntos contra Chanyeol al ajedrez mágico—. Dictada por estos encantadores profesores. —E hizo una reverencia. Las comisuras de los labios de Lu Han se alzaron con un poco de vergüenza.

—Gracias —dijo Jongin con honestidad, la voz grave.

Sehun pensó en el paseo por Hogsmeade que había planeado para ese fin de semana.


*


Al término de unas prácticas poco fructuosas, Lu Han lo llamó. Chanyeol dijo algo como que estaba en problemas, pero nadie le prestó demasiada atención, más concentrados en las amenazas de Jongdae de encontrar al Buscador de Slytherin y enseñarle lo que una Bludger se siente. Jongin solo los miró por encima del hombro con expresión confundida mientras intentaba apaciguar a su hermano.

—Vamos a entrenar un poco más —anunció y cuando Sehun se volvió para mirar inquisitivo al resto del equipo, que ya estaban metiéndose en los vestidores—. Sólo nosotros. Tácticas y estrategias de cazadores. Ambos sabemos que el partido pasado fue un fiasco —remarcó. Su expresión se veía serena aun cuando tenía esos ojos de elfo bastante abiertos, mas su voz era dura.

Sehun ni siquiera se molestó en fingir que no sabía por qué el otro cazador no había tenido que quedarse como él.

Pasaron un buen rato subidos en sus escobas, flotando y discutiendo técnicas. Lu Han utilizó un tono de voz autoritario como pocas veces le había oído y él intentó mostrarse más serio que caprichoso. Al final, el cansancio les hizo concertar en una tregua.

—Eres realmente bueno, Sehun, sólo que ¿no conmigo? Es como si no quisieras que nos ayudásemos a ser grandiosos.

Ese sábado, mientras contemplaba con desgana los modos correctos de realizar el encantamiento accio y a Jongin asentir y tomar apuntes con disciplina, se preguntó cuán lejos Lu Han se metería en su vida. Cuán lejos lo dejaría él mismo meterse.


*


—¿Qué es lo que no te gusta de Lu Han?

—¿A qué te refieres? —cuestionó con una ceja alzada.

—A que no te cae bien. Y eres la primera persona que conozco a la que le sucede —expresó Jongin, con algo de gracia—. Quiero saber el porqué.

—No me cae mal —negó. Jongin sólo dejó escapar un bufido de pura incredulidad y devolvió su mirada hacia sus apuntes sobre depulso, mientras apuntaba con su varita a unos panecillos de sémola al otro lado de la habitación. Los panecillos se alzaron y a una velocidad sorprendente se pegaron contra la ventana. Sehun se convenció de que había estado completamente bien saltarse la pequeña clase de tutoría a favor de una siesta—. Eh, no practiques con mi comida.

—Practicaré contigo, si no me dices la verdad.

—Ya te lo he dicho: no me cae mal. Lo respeto y ya. —Jongin lo apuntó con su varita e hizo el amago de articular el encantamiento—. A veces me parece que es más que el santo que todos ven, que se aprovecha de su posición y… no sé. Pero no lo detesto.

—¿Por lo del equipo? —preguntó con el ceño fruncido—. Eso es justamente lo que me gusta de él —declaró con franqueza—. Balancea los deseos de todos, los intereses. Sabe lo que esperan, lo que quieren de él y lo que puede hacer. Él es… muy justo —acabó de explicarse, con inseguridad.

—Haces que se vea como si no tuviera ego.

—Claro que lo tiene. —Jongin frunció el ceño durante unos segundos, como si intentara dar con las palabras correctas—. Lu Han tiene su lado egoísta. Sólo que sabe balancearlo —repitió—. Él también tiene sus sueños, parecidos a los nuestros. ¿Recuerdas que…? Chanyeol creo que fue quien nos dijo, ¿que Lu Han quería ser cazador desde que entró al equipo? Él aprovecha sus oportunidades, todos lo hacemos. Y aun así, es jodidamente justo con el resto.


*


En la siguiente práctica, Sehun intentó vislumbrar lo que Jongin le había dicho. Lu Han explicaba con la misma paciencia las posibles jugadas que podrían realizar contra Ravenclaw con la que le explicaba a Jongin cómo deshacerse de Boggarts.

Sin embargo, pronto volvieron a discutir sobre estrategias. Lu Han parecía realmente enfadado y pareció decidir que antes de empezar a gritar, mejor daba un descanso de unos minutos.

—En el mundo muggle, ustedes dos ya estarían follando —le comentó Jongdae, socarrón. Sehun frunció el ceño y fingió asquearse—. O a punto de matarse.

—¿Cuál es la diferencia con ahora? —cuestionó Chanyeol mientras se masajeaba su brazo derecho. Aún no estaba acostumbrado completamente a ajustar sus movimientos como Golpeador.

—Que están a un par de hechizos de convertirse mutuamente en un par de lindas Puffapods… Se verían bonitos en la Torre de Adivinación.

Sehun gruñó como respuesta a sus risas y los empujó fuera de su camino. Caminó unos cuantos pasos y se dejó caer sobre el césped con expresión hosca. Estaba harto. Recién empezaba el año y ya quería acabarlo. Estaba siendo demasiado complicado y molesto si lo comparaba con el año pasado.

Miró alrededor y divisó a Jongin a lo lejos hablando con Lu Han. Su amigo ya pasaba ligeramente en altura al otro chico a pesar de ser menor, pero se veían cómodos. Sus facciones se relajaban en sonrisas amigables.

No sabía qué veía Jongin en Lu Han… pero algo debía haber, ¿no?


*


—¿Quieres practicar hoy? —le preguntó sin mucha expresión en su voz. Bufó por lo bajo porque los ojos bien abiertos y brillantes en esa carita de elfo demostraban, en cambio, demasiada expresión.

—Prometí explicarle Herbología a Jongin…

—Después.

—Después.


*


Sehun acabó sentado a un lado de Jongin y mirando a Lu Han explicar sobre la Col Masticadora China. Al principio ambos se sorprendieron de que se sentara con ellos un viernes a la tarde en la biblioteca en lugar de estar disfrutando en el lago de los primeros días de otoño al borde del lago, antes de que el frío se volviera intolerable. Sehun solo se encogió de hombros y comentó que, después de todo, él también tendría que dar los exámenes.

Lu Han explicaba con voz suave y con paciencia, de la misma forma que luego intentó explicarle las formas en que podrían proceder en el próximo partido. Jongin lo escuchaba en silencio, con atención y ojos despiertos como nunca los tenía en clases; a diferencia de Sehun.

—Ugh, ¿podrías simplemente escucharme? —se quejó Lu Han mientras arrugaba la frente y pateaba el césped a sus pies—. Si fuera por mí, en cualquier otra situación, te ataría la Quaffle a la cabeza y te lanzaría cincuenta veces a través de los aros —exclamó frustrado—. Pero esa no es la situación —murmuró con un poco de rencor, como si lamentara que no fuera así.

Aunque debería haberla sentido como una agresión, Sehun no pudo evitar reírse por lo bajo. Y en realidad, tampoco era divertido, pero le causó gracia porque Lu Han lo miraba con molestia, sorpresa y confusión a la vez. Su rostro era lo más parecido que había visto a un elfo gruñón y constipado y eso era simplemente gracioso.

Sintió un regocijo que no se pudo explicar a sí mismo en el fondo de su pecho al haberlo visto quebrar, al fin, su fachada de corrección y gentileza. Intentó calmarse, pero cada vez que lo miraba tenía otro pequeño ataque de risas, lo que resultaba en que Lu Han se irritara todavía más.

Nada más lejos de su rostro habitual, sereno y bonito, y aún así se veía, en cierta forma, lindo.

—Bien, probemos de vuelta —dijo después de respirar un par de veces. Lu Han asintió, cauteloso.

Esta vez se prometió en serio intentar.


*


—Hoy estuve en Adivinación —comentó Baekhyun mientras esperaban a Jongin en la biblioteca. Transformaba una taza en un hurón y cuando éste tomaba carrera para escaparse, lo volvía a transformar en una taza. Bufó con aburrimiento y, cuando se hartó, transformó el hurón en una estatuilla de madera.

Sehun alzó una ceja, un poco confundido; que él recordara, ninguno de sus amigos seguía tomando esa materia.

—Kim Joonmyun, el prefecto de Ravenclaw, ¿el que a veces parece un estirado? —trató de describirlo, aunque no era necesario porque Sehun lo reconocía—. Bueno, él predijo que nosotros ganaríamos el próximo partido. Imagina cómo estaban los de su casa —rió—, porque Kim Joonmyun casi el cien por ciento de las veces no se equivoca. ¡Eh, también predijo que Jongin recibiría un beso de su chico! —exclamó demasiado fuerte como para hacerlo en la biblioteca y luego se echó a reír. El rostro adormilado de Jongin, quien estaba acercándose a ellos a pasos grandes y apurados, adquirió con inmediatez evidentes notas de sorpresa.

—¿Qué? —murmuró desprevenido mientras se dejaba caer en la butaca contigua.

Como única respuesta, Baekhyun largó otra carcajada también demasiado potente como para la biblioteca. Sehun se encogió de hombros. Dudaba seriamente de que Kim Joonmyun hubiese visto tal cosa en las borras de té.

Después de que la bibliotecaria les llamara la atención, Baekhyun se tranquilizó y transformó a la estatuilla de madera en una taza de nuevo.

—No sé por qué no entienden de Transformaciones —suspiró con un poco de abatimiento, tras explicarles por segunda vez cómo convertir una taza en un hurón—. Ven y tienen transformaciones todos los días. Y no hablo de objetos inanimados a seres vivos y viceversa. Sino de ustedes mismos. Sus cuerpos, sus emociones. Son como un par de raros e incómodos micromundos, repletos de cambios constantes y tan predecibles como impredecibles. Piénselo desde allí e inténtelo aplicarlo a la magia —bufó.


*


Tags: balance anual, exo fanfic, p:hunhan, r: pg-13
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